Sax

Una voz puede cantar una canción, interpretar un personaje, contar una historia o emocionar a miles de personas.
Pero ¿qué hace que alguien consiga conectar verdaderamente con quienes lo escuchan?
¿Qué convierte unas palabras en un mensaje inolvidable? ¿Por qué algunas personas logran captar nuestra atención desde el primer momento, mientras otras, aun teniendo una gran voz, no consiguen transmitir lo que desean?
Estas preguntas han acompañado gran parte de la trayectoria profesional de Sax.
Con los años descubriría que la voz es mucho más que un instrumento para producir sonidos. Es una herramienta de expresión, interpretación y comunicación, capaz de transmitir emociones, despertar ideas y conectar a las personas.
Sin embargo, su historia no comenzó en un escenario ni en una familia dedicada profesionalmente a la música.
A diferencia de Gladys, Sax creció en un hogar donde el arte no era una profesión familiar. La educación, el deporte, la responsabilidad y la disciplina formaban parte fundamental de su formación.
Sus padres consideraban importante que sus hijos desarrollaran diferentes habilidades, por lo que las actividades artísticas también tuvieron un lugar en su infancia. Así llegaron las clases de piano.
Aunque nunca se consideró pianista, aquellos primeros acercamientos a la música le permitieron desarrollar una sensibilidad auditiva que, sin imaginarlo, terminaría siendo determinante en su futuro profesional.
Desde joven disfrutaba cantar. Lo hacía por diversión, en reuniones con amigos y en festivales universitarios.
Nunca se le había ocurrido que aquella afición pudiera convertirse en una profesión.
Su vida parecía seguir un camino completamente distinto.
Hasta que, durante sus años universitarios, ocurrió un encuentro que cambiaría su historia.
Fue entonces cuando conoció a Gladys Bermejo, quien dirigía un ensamble de jazz vocal en la universidad.
Su nombre es José Manuel Soto, pero desde sus años universitarios todos comenzaron a conocerlo simplemente como Sax.
En aquella época tocaba el saxofón, y sus amigos comenzaron a llamarlo así, como una referencia natural al instrumento que interpretaba. El apodo terminó convirtiéndose en parte de su identidad.
Cuando Gladys lo conoció en la universidad, para ella también era Sax.
Y cuando comenzaron a trabajar profesionalmente juntos, Gladys lo presentaba ante músicos, productores y compañeros de trabajo con ese mismo nombre.
Lo que comenzó como un apodo entre amigos terminó acompañándolo en estudios de grabación, escenarios y producciones de televisión.
Y así, José Manuel Soto se convirtió profesionalmente en Sax, un nombre que ha conservado hasta el día de hoy.

Sax se interesó por participar y comenzó a acercarse a un mundo musical que hasta ese momento había disfrutado principalmente como aficionado.
Gladys descubrió en él cualidades vocales y musicales que él mismo no había considerado desarrollar profesionalmente.
Cuando le dijo que podía dedicarse al canto, su primera reacción fue reírse.
La idea le parecía completamente improbable.
Pero Gladys estaba convencida de lo que había escuchado.
Comenzaron a trabajar juntos y, poco a poco, aquella afición se transformó en una nueva posibilidad profesional.
Sus primeras experiencias compartidas los llevaron a los estudios de grabación, donde comenzaron a interpretar jingles y comerciales para radio y televisión.
Fue una etapa de aprendizaje extraordinario.
El trabajo frente a un micrófono exigía precisión, afinación, ritmo, concentración y la capacidad de interpretar diferentes estilos musicales en tiempos muy reducidos.
Sax descubrió que trabajar con Gladys era especialmente natural. Ambos desarrollaron una complicidad musical que les permitía comprender rápidamente lo que requerían los productores y resolver sesiones de grabación con una eficiencia poco habitual.
Grabaciones que podían requerir largas jornadas llegaban a completarse en apenas veinte o treinta minutos.
Pero mientras su experiencia como cantante crecía, también lo hacía su curiosidad por todo aquello que ocurría detrás de una producción.
No solamente quería entender cómo interpretar una canción.
Quería comprender cómo se construía una grabación, cómo se organizaban sus elementos y de qué manera cada decisión artística o técnica podía transformar el resultado final.
Aquella inquietud lo llevó a involucrarse en nuevas áreas de la producción musical y audiovisual.
Comenzó a explorar el trabajo en estudios de grabación, la ingeniería de audio, la edición y la posproducción.
También encontró en el teatro un universo especialmente fascinante.
Participó en proyectos teatrales y trabajó como ingeniero de audio en el musical Houdini, la magia del amor, producido por Antonio Calvo y dirigido por Rafael Perrín.
El teatro le permitió conocer una dimensión diferente de la interpretación.
En una producción escénica, la música, la actuación, los diálogos, el movimiento y las emociones deben funcionar como partes de una misma experiencia.
Una frase no tiene valor únicamente por las palabras que contiene.
También importan el momento en que se pronuncia, la intención que la acompaña, la expresión corporal del intérprete y la reacción que provoca en el público.
Esa experiencia ampliaría profundamente su manera de comprender la voz.


Posteriormente, Sax continuó desarrollando conocimientos en producción y posproducción de audio mediante herramientas profesionales como Pro Tools, participando en proyectos para televisión, entre ellos trabajos relacionados con TV Azteca.
Su interés por las posibilidades de la voz lo llevó también a desarrollar su propio estudio de doblaje.
Aquella experiencia representó otro momento decisivo en su formación.
En el doblaje, la voz debe convertirse en una interpretación completa.
No basta con leer correctamente un texto o pronunciar las palabras con claridad.
Es necesario comprender al personaje, su intención, sus emociones y la situación que está viviendo.
Como parte de su trabajo, Sax dirigía actores, supervisaba las grabaciones y realizaba labores de producción y edición.
Esto le permitió profundizar en elementos esenciales de la voz hablada: la articulación, las inflexiones, las pausas, el ritmo, la intención y la interpretación emocional.
Descubrió que una misma frase puede comunicar significados completamente diferentes dependiendo de cómo se diga.
Las mismas palabras pueden transmitir confianza o inseguridad, entusiasmo o indiferencia, cercanía o distancia.
También comprendió algo fundamental:
Una buena voz no garantiza una buena comunicación.
Porque hablar no es simplemente emitir sonidos.
Comunicar implica transmitir una intención, despertar una emoción y conseguir que el mensaje llegue de la manera en que deseamos.
Con el tiempo, esta idea se convertiría en uno de los pilares de su trabajo profesional.
Mientras continuaba desarrollando su experiencia en producción, doblaje e interpretación, su trayectoria comenzó a vincularse cada vez más con el entrenamiento vocal para televisión.
Junto con Gladys participó en la preparación de cantantes, artistas y concursantes de importantes producciones televisivas.
Entre ellas se encuentran El show de los sueños, Pequeños Gigantes, en sus primeras dos temporadas, y La vida es mejor cantando.
Durante esta etapa tuvo la oportunidad de trabajar en la preparación de distintos participantes y artistas, entre ellos Ernesto D’Alessio y Peewee.
La televisión representó una escuela completamente distinta a la de los estudios de grabación.
Las exigencias de una presentación en vivo no se limitan a cantar correctamente.
También hay que aprender a desenvolverse frente a las cámaras, controlar los nervios, responder a situaciones inesperadas, interpretar una canción y establecer una conexión genuina con el público.
Cada participante representaba un reto diferente.
Algunos tenían grandes capacidades musicales, pero necesitaban desarrollar seguridad escénica.
Otros podían interpretar una canción con buena técnica, pero encontraban dificultades para transmitir su significado.
También había quienes necesitaban mejorar su expresión corporal, su desenvolvimiento frente a las cámaras o su capacidad para reaccionar ante las exigencias de una producción televisiva.
Para Sax, aquellas experiencias confirmaron algo que había comenzado a descubrir años atrás:
El verdadero dominio de la voz requiere comprender también a la persona que la utiliza.


No existen dos voces idénticas, como tampoco existen dos personalidades, experiencias o maneras de comunicarse exactamente iguales.
Por eso, el entrenamiento no puede limitarse a repetir ejercicios o aplicar una misma fórmula a todos.
Es necesario conocer las características de cada persona, escuchar sus necesidades y comprender qué desea conseguir con su voz.
Con el paso de los años, Sax comenzó a integrar de manera cada vez más amplia sus experiencias en la música, la producción, el doblaje, el teatro y la televisión.
Su enfoque profesional fue desarrollándose alrededor de varios elementos que considera inseparables: la técnica vocal, la interpretación, la articulación, el ritmo, la improvisación, el lenguaje corporal, la presencia escénica y la comunicación.
Porque una persona puede tener una voz extraordinaria y, sin embargo, no saber cómo aprovecharla al momento de expresarse frente a los demás.
Puede conocer perfectamente un tema, pero no conseguir transmitirlo con claridad.
Puede interpretar una canción con precisión y aun así no conectar emocionalmente con su público.
O puede tener una gran personalidad, pero sentirse insegura cuando una cámara, un micrófono o una audiencia se encuentran frente a ella.
Comprender estas situaciones se convirtió en una parte fundamental de su trabajo.
Sax descubrió que muchas de las herramientas utilizadas para interpretar una canción también son extraordinariamente útiles para comunicar un mensaje.
La intención de una frase, las variaciones de intensidad, las pausas y la manera de utilizar el cuerpo pueden transformar una presentación musical, una conferencia, una entrevista o una conversación importante.
Esto amplió también su interés por el entrenamiento de profesionales cuya principal herramienta de trabajo es la voz hablada.
Locutores, actores, periodistas, conductores de televisión, cronistas deportivos, presentadores, conferencistas, maestros y otras personas que necesitan expresarse con claridad, seguridad y naturalidad pueden beneficiarse de una comprensión más profunda de su voz y de su comunicación.
Para Sax, trabajar con la voz no significa imponer una manera determinada de cantar o de hablar.
Significa ayudar a cada persona a identificar sus recursos, desarrollar sus habilidades y encontrar una forma de expresión coherente con su propia personalidad.
La técnica es fundamental, pero debe estar al servicio de algo más importante: la capacidad de comunicar.
A lo largo de esta trayectoria, Gladys ha sido una presencia esencial en su vida.
Lo que comenzó como un encuentro musical en la universidad terminó convirtiéndose en una historia compartida que ha unido su vida personal con su desarrollo profesional.
En 1995 decidieron casarse y, desde entonces, han construido juntos una vida entre canciones, estudios de grabación, escenarios, producciones de televisión y enseñanza.
Con los años descubrieron que sus experiencias, lejos de ser iguales, se complementaban de manera extraordinaria.
Gladys aporta una profunda formación musical, una sensibilidad auditiva excepcional y una extensa trayectoria en el entrenamiento de la voz cantada y el acompañamiento vocal.
Sax integra su experiencia en producción, doblaje, interpretación, voz hablada, lenguaje corporal y comunicación.
Esa combinación les ha permitido desarrollar una manera de trabajar donde la voz se comprende desde diferentes perspectivas, pero siempre con un mismo objetivo: ayudar a cada persona a utilizarla con mayor conocimiento, confianza y libertad.
Para ambos, enseñar a cantar o a hablar representa solamente una parte de su profesión.
También se trata de acompañar a las personas mientras descubren capacidades que quizá desconocían, superan limitaciones técnicas o expresivas y encuentran nuevas maneras de comunicarse.
Hoy, Sax continúa interesado en explorar todo aquello que influye en nuestra manera de expresarnos.
La relación entre la voz y las emociones, el lenguaje corporal, la seguridad personal, la interpretación, la improvisación y la capacidad de transmitir ideas forman parte de su trabajo cotidiano.
Su experiencia le ha enseñado que una comunicación verdaderamente efectiva no depende exclusivamente de poseer una voz agradable, potente o técnicamente desarrollada.
Depende también de saber qué queremos expresar, cómo queremos hacerlo y qué queremos provocar en quienes nos escuchan.
Y esto es igualmente importante para quien canta frente a miles de espectadores que para quien necesita hablar con seguridad ante unas cuantas personas.
Porque la voz está presente en prácticamente todos los momentos importantes de nuestra vida.
En una canción, una entrevista, una conferencia, una conversación, una declaración de amor o unas palabras capaces de cambiar la manera en que alguien ve el mundo.
Aquel joven que alguna vez se rio cuando Gladys le dijo que podía dedicarse profesionalmente al canto terminó construyendo una vida alrededor de algo mucho más amplio.
Descubrió que cantar era apenas una de las extraordinarias posibilidades de la voz humana.
Y que detrás de cada voz existe una persona con ideas, emociones, historias y algo importante que comunicar.
Hoy, uno de sus mayores logros y satisfacciones profesionales es ayudar a otros a descubrir esas posibilidades y desarrollar las herramientas necesarias para expresarlas.
Porque, al final, no se trata solamente de tener una buena voz. Se trata de descubrir todo lo que podemos hacer con ella.
Y eso es ir más allá de la voz.
MÁS ALLÁ DE LA VOZ



